Una serie de ataques aéreos y fuego de tanques por parte de las fuerzas de Israel cobró la vida de al menos cuatro palestinos, entre ellos dos menores de edad, en diversos puntos de la Franja de Gaza. Los hechos ocurrieron una semana después de que una delegación de Estados Unidos, encabezada por el negociador Jared Kushner, solicitara formalmente al primer ministro Benjamín Netanyahu reducir la intensidad de las operaciones para avanzar en un cese al fuego.

En el campamento de Bureij, en el centro de Gaza, un bombardeo contra un edificio residencial provocó la muerte de un niño de 4 años, mientras que en la región de Jan Yunis se reportó la muerte de un hombre tras un ataque aéreo y el fallecimiento de una niña de 10 años por fuego de tanques. Los heridos y víctimas fatales fueron trasladados al Hospital Awda y al Hospital Nasser.

Por su parte, las Fuerzas de Defensa de Israel justificaron intervenciones armadas en el campamento de Shati y en Deir al-Balah, argumentando que los objetivos eran depósitos de armas de Hamás ubicados en infraestructura religiosa. En Deir al-Balah, otro ataque contra un asentamiento de tiendas de campaña dejó un hombre muerto, a quien las autoridades israelíes identificaron como integrante de las fuerzas especiales del grupo armado.

La continuidad de los bombardeos mantiene en incertidumbre el cumplimiento del pacto de cese al fuego alcanzado meses atrás. A la tensión militar se sumó una controversia por el hallazgo de cometas procedentes de Gaza en zonas fronterizas, hecho que Benjamín Netanyahu y el ministro de Defensa, Israel Katz, señalaron como motivo para intensificar la ofensiva, mientras que representantes de Hamás desestimaron las acusaciones calificando los objetos como juguetes infantiles.