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Un total de 11 marineros desaparecieron este martes en aguas del Mar Negro tras el hundimiento de un barco de carga, resultado de un ataque con drones perpetrado frente a las costas de Bulgaria. El incidente marca el segundo suceso mortal de este tipo en la zona durante la última semana, lo que motivó al Gobierno búlgaro a convocar de urgencia al embajador de Rusia.

De acuerdo con las autoridades búlgaras, dos buques de carga fueron alcanzados por aparatos no tripulados durante la noche, provocando el hundimiento de al menos uno de ellos. Aunque el primer ministro Rumen Radev evitó señalar directamente a Moscú como autor material, puntualizó que los efectos de la ofensiva benefician los intereses estratégicos de la Federación Rusa. Por su parte, el Kremlin no ha emitido comentarios inmediatos sobre los hechos.

La ofensiva desató una ola de condenas internacionales. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió a través de sus redes sociales que el Mar Negro se ha convertido en un nuevo frente de escalada bélica. En la misma línea, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, acusó a Moscú de utilizar el hambre y la inseguridad alimentaria global como armas de presión.

Ante la gravedad de la situación, Radev mantuvo conversaciones telefónicas con Von der Leyen y con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, solicitando un incremento en la vigilancia marítima y aérea en la región. Desde la Alianza Atlántica se adelantó que la presencia militar en el flanco oriental continuará adaptándose conforme a las necesidades de seguridad.