Un equipo de periodistas de la cadena estadounidense NBC News fue emboscado y golpeado con garrotes por colonos israelíes armados en Cisjordania ocupada. El incidente ocurrió durante una racha de agresiones registradas en las aldeas de Qusra y Jalud, lo que detonó una inusual condena por parte del gobierno israelí.
Tras la agresión a los comunicadores, el primer ministro Benjamín Netanyahu se pronunció a través de X para calificar los hechos como «actos criminales de violencia» perpetrados por «un puñado de alborotadores». El mandatario afirmó que este tipo de acciones dañan la reputación internacional de Israel e interfieren con la labor militar. Por su parte, la policía, las Fuerzas de Defensa (FDI) y la Agencia de Seguridad de Israel (ISA) abrieron una investigación tras confiscar tres vehículos utilizados en los ataques.







