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Los astronautas compartieron con la NASA sus primeras memorias del sobrevuelo por la cara oculta; describieron el cráter Ohm, el «brillo de la Tierra» y tonalidades marrones en la superficie que desafían la percepción visual desde la Tierra.

En una sesión de comunicación con la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, los cuatro integrantes de la misión Artemis II compartieron este martes 7 de abril sus observaciones tras completar la órbita lunar. Tras abandonar la esfera de influencia del satélite y comenzar su retorno a la gravedad terrestre, la tripulación detalló fenómenos físicos que solo pueden ser validados mediante la observación humana directa.

Fenómenos geológicos y Ópticos:

El comandante Reid Wiseman y el astronauta canadiense Jeremy Hansen reportaron el avistamiento de al menos cuatro destellos de impacto, fogonazos de luz provocados por meteoroides chocando contra la superficie lunar. Por su parte, la especialista Christina Koch describió la presencia de polvo lunar elevado, partículas de regolito que flotan sobre la superficie debido a fuerzas electrostáticas, un fenómeno de alta relevancia para la seguridad de futuras bases lunares.

Percepción de color y Luz:

El piloto Victor Glover y Koch señalaron que, al emerger de la cara oculta, la Luna se transformó en una «esponja de luz» debido al reflejo del brillo de la Tierra. La tripulación coincidió en que, de cerca, el satélite presenta tonalidades «mate y marrón», rompiendo con el gris monocromático que se percibe desde la distancia. Glover comparó la observación del cráter Ohm con el Gran Cañón de EE. UU., destacando la claridad de las capas geológicas gracias a la posición favorable del Sol durante el sobrevuelo.

La misión de diez días concluirá este viernes 10 de abril, cuando la cápsula realice su amerizaje frente a las costas de California, consolidando el regreso humano a la órbita lunar tras más de 50 años.