Saltar al contenido principal
Publicidad

En una escalada estratégica reportada por el Wall Street Journal, los principales asesores del presidente Donald Trump argumentan en privado que la infraestructura crítica de Irán debe ser considerada un objetivo militar legítimo. Figuras clave, entre ellas Pete Hegseth, han sugerido al mandatario que la destrucción de centrales eléctricas y redes de carreteras es vital para neutralizar al régimen.

La lógica detrás de esta propuesta busca dos frentes: primero, interrumpir el suministro energético necesario para las instalaciones de misiles y drones; segundo, generar una inestabilidad interna que frene el programa nuclear iraní.

Aunque atacar infraestructura civil es altamente controvertido bajo el derecho internacional, los asesores insisten en que paralizar la logística y la energía de Teherán es la vía más rápida para colapsar su capacidad de ofensiva en el Estrecho de Ormuz.