Bajo la consigna «Nunca Más», decenas de miles de personas marchan en todo el país para recordar a las víctimas del terrorismo de Estado; la jornada está marcada por la tensión entre el consenso democrático y las políticas de ajuste del Ejecutivo.
Buenos Aires y las principales ciudades de Argentina son hoy el escenario de una de las manifestaciones más masivas de las últimas décadas. Al cumplirse 50 años del inicio de la última dictadura cívico-militar (1976-1983), la sociedad civil ha tomado las calles no solo para honrar la memoria de los 30,000 desaparecidos, sino para marcar una postura firme ante el gobierno de Javier Milei.
La marcha de este 24 de marzo de 2026 adquiere un tinte político particular. Organizaciones de derechos humanos, sindicatos y movimientos sociales denuncian lo que consideran un «plan sistemático de desfinanciamiento» de las políticas de memoria y un discurso oficial que relativiza los crímenes de lesa humanidad. La consigna central de este año, “El mismo plan, la misma lucha. Son 30.000”, traza un paralelismo entre el programa económico de la dictadura y las actuales medidas de austeridad del gobierno libertario.
Tensión generacional y social: A pesar del masivo respaldo a la democracia (el 71% de los argentinos valora negativamente la dictadura según la UBA), los docentes y especialistas advierten sobre una creciente indiferencia en las nuevas generaciones. El uso de inteligencia artificial para resumir textos históricos y el desinterés en el aula contrastan con las experiencias directas en centros de detención como la ex ESMA, donde el impacto visual sigue siendo la herramienta más fuerte de transmisión.
Mientras en la Plaza de Mayo se vive una jornada de «vigilia por la identidad» con referentes de la cultura y el espectáculo, en los cafés de Buenos Aires la conversación se divide: el horror del pasado frente a la urgencia del presente, marcada por el desempleo al alza y el costo de la canasta básica. Para muchos, como la médica Magdalena Mercuri, marchar es la única forma de sentir que «la memoria camina».






