Las autoridades de seguridad de Argentina inauguraron un nuevo pabellón de alto riesgo para mujeres en el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza, destinado a albergar a las internas más peligrosas vinculadas al crimen organizado. La nueva infraestructura carcelaria alojará inicialmente a 16 prisioneras bajo un régimen estricto de seguridad y control, diseñado para que el sistema penitenciario argentino mantenga un aislamiento efectivo de la población carcelaria de alta peligrosidad.
El objetivo central del Ejecutivo nacional con este mecanismo de incomunicación es evitar que las líderes de bandas criminales continúen operando y ordenando delitos desde el interior del penal. La medida replica los esquemas de estricto control previamente aplicados a los hombres más peligrosos del sistema, buscando anular cualquier tipo de privilegio e interferencia delictiva desde los centros de detención federales de Argentina.
Bajo las consignas oficiales de «ley y orden», la administración gubernamental argentina ratificó que se endurecerán los protocolos de vigilancia y seguridad en todo el país. Las autoridades remarcaron que el cumplimiento de la pena privativa de la libertad debe garantizar que las prisioneras de alto riesgo no mantengan contacto operativo con el exterior, fortaleciendo las políticas estatales contra la delincuencia organizada.












