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El Ministerio de Energía de Arabia Saudita anunció el cierre preventivo del oleoducto Este-Oeste, conocido formalmente como Petroline, luego de que la infraestructura sufriera múltiples ataques armados en las regiones de Riad y Medina. La dependencia estatal confirmó que las agresiones dejaron varios heridos y causaron daños materiales, provocando una suspensión inmediata de operaciones para evaluar la magnitud de las afectaciones en la tubería estratégica.

El oleoducto Petroline representa la principal arteria alternativa de Riad para exportar crudo directamente hacia el mar Rojo, permitiendo al reino esquivar el estrecho de Ormuz, zona actualmente paralizada por tensiones militares e intercambios de fuego. Hasta el momento, el gobierno saudí no ha precisado el origen ni la autoría de los ataques, mientras organismos internacionales y analistas monitorean los reportes sobre posibles incursiones con drones o proyectiles en la zona.

La parálisis de este corredor energético de 1,200 kilómetros generó una reacción inmediata en los mercados internacionales, impulsando al alza la cotización del petróleo Brent ante el temor de un desabastecimiento prolongado. La interrupción del bombeo eleva la presión sobre la oferta global de hidrocarburos, en un contexto regional marcado por la volatilidad en el transporte marítimo y la seguridad de las rutas de exportación.