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En respuesta a la escalada bélica originada por las ofensivas insurgentes en Yemen, Arabia Saudí, Turquía y Pakistán acordaron la activación inmediata de su pacto de defensa colectiva, disponiendo el envío y despliegue urgente de contingentes y capacidades militares en la capital, Riad.

El Comité de Estrategia y Política tripartito resolvió llevar a la práctica las obligaciones asumidas en los convenios internacionales vigentes, con el propósito de optimizar la capacidad de disuasión, articular operaciones integradas y hacer frente a los riesgos que comprometen la estabilidad regional.

La resolución intergubernamental ocurre de manera paralela al anuncio del Gobierno de Yemen —respaldado por la coalición internacional— sobre el inicio de una amplia operación militar para reconquistar los territorios bajo control de las milicias.

Asimismo, las Cancillerías de los tres países condenaron los intentos perpetrados por los hutíes para vulnerar la seguridad de las ciudades sagradas de La Meca y Medina, así como las agresiones dirigidas hacia infraestructuras urbanas y centros económicos en territorio saudí.

««Traducir el Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca en medidas prácticas refrenda la credibilidad de nuestro compromiso defensivo y pone de relieve la determinación de proteger la soberanía e integridad territorial de los Estados miembros»», destacaron las autoridades de Arabia Saudí, Turquía y Pakistán a través de un comunicado oficial.

Con este paso, el bloque trilateral materializa las previsiones de su marco de cooperación militar, reafirmando que la seguridad individual de cada uno de sus integrantes constituye un elemento indivisible de la seguridad colectiva.