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El Pleno de la Cámara de Diputados aprobó 427 votos a favor, el dictamen que adiciona una fracción VII al artículo 6 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, a fin de reconocer la violencia simbólica como un tipo de violencia contra las mujeres. 

El documento define a la violencia simbólica como “una manifestación de la discriminación estructural contra las mujeres, que se materializa a través de la creación, transmisión o reproducción, de manera directa o indirecta, de mensajes, valores, símbolos, imposiciones familiares, educativas, ideológicas, sociales, económicas, políticas, culturales, estéticas o religiosas basadas en estereotipos de género, que refuerzan relaciones desiguales de poder y la subordinación de las mujeres frente a los hombres”.

El objetivo de la iniciativa es ampliar el contenido de la protección para las mujeres y dejar claro que todas las autoridades deben de garantizar el derecho de las mujeres a la igualdad sustantiva y de reforzar la protección en relación con el derecho a una vida libre de violencias. 

“La violencia simbólica  es posibilitadora de otras formas de violencia, dado que es el vehículo de apropiación cultural mediante el cual las mujeres y los hombres introyectan roles, comportamientos y sitios del espacio social para actuar en la vida cotidiana, construyendo la normalización de las relaciones de dominación sobre la mujer”, dice el dictamen. 

Indica que el feminicidio se manifiesta porque el sistema patriarcal, cimentado en su simbolismo (violencia simbólica), arroja al mundo hombres que conciben a las mujeres como objetos que puede ser utilizados y desechados a causa de la conceptualización que el sistema hegemónico realiza sobre ellas. 

Además, hace notar que la violencia simbólica pone en evidencia que la problemática de las violencias hacia las mujeres es estructural, ya que el entramado sociocultural cosifica a la mujer y la coloca en una situación de subordinación frente al hombre.