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Anthony Joshua ha vuelto a territorio británico bajo una sombra de tristeza absoluta. El pasado lunes, durante una visita a Nigeria, el vehículo en el que se trasladaba el campeón de boxeo colisionó contra un camión pesado en una carretera principal. El impacto resultó mortal para sus amigos y compañeros de trabajo, Sina Ghami y Latif Ayodele, marcando una de las semanas más oscuras en la vida del deportista de 36 años.

La fatalidad del evento ha resonado con fuerza debido al estrecho vínculo que unía a los fallecidos con Joshua. Ghami era el encargado de la potencia física del campeón, mientras que Ayodele, conocido como «Latz», era una figura constante en sus esquinas de entrenamiento. Solo horas antes del choque, ambos compartían momentos de alegría en redes sociales, lo que ha hecho que la noticia de su fallecimiento sea aún más difícil de procesar para sus seguidores.

Afortunadamente, el estado de salud de Joshua no corre peligro. El boxeador fue atendido por médicos en Nigeria y dado de alta a mediados de semana tras presentar solo lesiones menores. Sin embargo, el daño psicológico de haber estado presente en el accidente donde murieron sus colaboradores es incalculable. Los medios británicos confirmaron su retorno a casa el sábado para enfrentar este proceso de duelo en la intimidad de su hogar.

En el ámbito judicial, la justicia nigeriana ya ha tomado cartas en el asunto. Adeniyi Mobolaji Kayode, quien manejaba el automóvil en el momento del choque, enfrenta cargos por conducción imprudente. El juicio ha quedado programado para la tercera semana de enero, mientras la comunidad internacional de boxeo envía mensajes de condolencia y apoyo a las familias afectadas por este terrible incidente vial en las cercanías de Lagos.

Para Anthony Joshua, Nigeria siempre ha sido un lugar de conexión con sus raíces y su identidad, poseyendo incluso la nacionalidad del país africano. Este viaje, que buscaba estrechar esos lazos, ha terminado en una tragedia que redefine sus prioridades para este 2026. La recuperación del campeón será larga, no por las heridas físicas, sino por la ausencia de dos pilares fundamentales en su vida personal y profesional.