La carrera de Anthony Joshua ha llegado a su fin de manera inesperada y dolorosa. Se confirmó que el boxeador no volverá a pelear profesionalmente tras el accidente en el que el vehículo donde viajaba impactó contra un camión estacionado en una carretera de Nigeria. La muerte de sus compañeros de viaje ha dejado una huella profunda en el deportista, quien ha manifestado que el trauma vivido es demasiado grande para continuar con la exigencia del boxeo de élite.
Adedamola Joshua, portavoz de la familia, explicó en una entrevista reciente que el retiro de Anthony es una bendición para el entorno familiar. El tío del peleador describió la angustia que sentían cada vez que Joshua subía al ring: «Cada vez que lo derriban, es como si se nos saliera el corazón del pecho». Para la familia Joshua, el boxeo se había convertido en una fuente de estrés que el accidente en Nigeria terminó por hacer insostenible.
Antes de este trágico giro del destino, Joshua estaba listo para un 2026 lleno de retos, con la mirada puesta en recuperar su trono mundial ante Fury. Su reciente victoria mediática en Miami contra el creador de contenido Jake Paul había demostrado que comercialmente seguía siendo el nombre más importante del deporte. No obstante, el golpe de realidad tras el funeral de sus amigos en Londres ha reordenado sus valores fundamentales.
El retiro definitivo de «AJ» significa la cancelación automática de cualquier negociación para futuras peleas que ya estaban en el calendario de este año. A sus 36 años, Joshua ha decidido que su bienestar mental y la posibilidad de disfrutar de su familia sin el riesgo de lesiones cerebrales o emocionales es su nuevo objetivo. Su partida del deporte es un recordatorio de la fragilidad humana, incluso para aquellos que parecen invencibles sobre la lona.
El impacto de su retiro se ha sentido en toda la comunidad del boxeo, desde promotores hasta fanáticos que esperaban verlo una última vez contra los mejores. Anthony Joshua se retira no solo como un campeón, sino como un hombre que ha sabido escuchar su dolor para elegir un camino de paz. Su legado quedará intacto, recordado por sus épicas victorias y, ahora, por la valentía de saber cuándo es el momento de retirarse para salvarse a sí mismo.




