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Amnistía Internacional exigió la disolución inmediata del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, al denunciar violaciones generalizadas de los derechos humanos cometidas durante operativos migratorios en ciudades como Chicago, Mineápolis y Washington.

En un informe titulado «Teníamos silbatos, ellos tenían armas», la organización señaló que la administración de Donald Trump impulsa un sistema de deportaciones masivas fomentado por discursos racistas y xenófobos.

El documento detalla un alarmante patrón de abusos que incluye homicidios ilícitos, detenciones arbitrarias e incomunicación, además de la represión violenta de protestas pacíficas por parte de agentes federales armados. Nadia Daar, directora ejecutiva de la organización en EE. UU., afirmó que el ICE es «fundamentalmente inservible y no tiene arreglo», por lo que urge abolirlo para reconstruir el control migratorio bajo estrictas normas de derechos humanos.

Por su parte, Ana Piquer, directora para las Américas, advirtió que aplicar perfiles raciales y separar familias causa un daño psicológico profundo y problemas de salud crónicos en comunidades enteras. Ante este panorama, el informe destaca el rol crucial de las redes de apoyo locales, las cuales se han organizado para resistir, protegerse mutuamente y documentar los abusos cometidos durante las operaciones.