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El expresidente Andrés Manuel López Obrador acusó a autoridades de Estados Unidos de fabricar expedientes con “pruebas hechizas” contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; el senador Enrique Inzunza Cázarez y otros funcionarios y exfuncionarios de la entidad. La declaración forma parte de su nuevo libro, Pueblo, publicado este lunes.

López Obrador sostuvo que las acusaciones responden a una estrategia política y cuestionó el uso de testigos protegidos, filtraciones y exposición mediática por parte de autoridades estadounidenses. Sin embargo, estas afirmaciones corresponden a la valoración del expresidente y no existe evidencia independiente que permita afirmar que el expediente fue fabricado.

El caso comenzó el 29 de abril, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo pública una acusación formal contra Rocha Moya, Inzunza y otros ocho funcionarios y exfuncionarios. La fiscalía estadounidense los señaló, entre otros delitos, por una presunta conspiración para introducir narcóticos a Estados Unidos y delitos relacionados con armas. El propio Departamento de Justicia aclara que se trata de acusaciones y que los señalados son considerados inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad.

México recibió solicitudes de detención provisional con fines de extradición. La Secretaría de Relaciones Exteriores difundió posteriormente documentos relacionados con el caso y señaló que las actuaciones mexicanas debían sujetarse al debido proceso y a la existencia de elementos probatorios suficientes.

Así, el expediente mantiene dos posiciones: Estados Unidos sostiene acusaciones sustentadas en su investigación; López Obrador cuestiona su origen y motivaciones. Hasta ahora, la fabricación de pruebas denunciada por el expresidente no está acreditada, mientras el proceso y las investigaciones permanecen abiertos.