Los ministros del gobierno de Alemania amenazaron con imponer severas sanciones a los alborotadores y saqueadores responsables de los violentos disturbios ocurridos durante la noche en el centro financiero de Fráncfort.
Los enfrentamientos, derivados de las movilizaciones convocadas por el colectivo «Gen Z regelt» en exigencia de mejoras a la educación y la reducción del costo de vida, dejaron un saldo de más de 100 agentes de policía heridos y múltiples destrozos en la zona comercial.
En rueda de prensa, el ministro del Interior del estado de Hesse, Roman Poseck, detalló que se desplegaron 1,300 efectivos policiales para contener a un grupo de entre 1,000 y 1,500 manifestantes violentos.
Las autoridades precisaron que 17 tiendas resultaron dañadas, cinco de las cuales fueron totalmente saqueadas por encapuchados. El operativo de seguridad derivó en la detención de 54 personas de entre 13 y 29 años, en su mayoría ciudadanos alemanes con antecedentes de origen migrante según los primeros informes policiales.
El Ejecutivo alemán elogió el actuar de los cuerpos de seguridad por evitar que la violencia se expandiera a otras regiones del país, al tiempo que condenó enérgicamente los actos vandálicos.
«Estoy consternado por lo que he visto; esto no puede continuar así», aseveró Poseck, reafirmando el compromiso del Estado para castigar a los responsables e impedir que las demandas sociales sean instrumentalizadas por grupos extremistas.













