Colectivos ciudadanos denuncian que la empresa continúa operando a pesar de los daños irreversibles a la mayor área natural protegida del estado.
La polémica por la pedrera Matrimar Nuevo León ha escalado nuevamente debido a las protestas de diversos grupos ambientalistas. Los activistas exigen al Gobierno del Estado el cierre inmediato de esta planta ubicada en la Sierra de Picachos. Por lo tanto, denuncian que la actividad extractiva está destruyendo el ecosistema de la zona protegida más importante de la región.
De acuerdo con los manifestantes, la empresa opera en una zona de alto valor biológico. Las explosiones y la emisión de polvos afectan la calidad del aire y los mantos acuíferos locales. Además, los defensores del territorio señalan que la flora y fauna silvestre han sufrido daños irreparables en los últimos años. En consecuencia, la comunidad exige que se respete el decreto que amplió la protección de esta reserva natural.
Por otro lado, los colectivos critican la falta de supervisión por parte de las autoridades ambientales. De esta manera, señalan que el desarrollo industrial no debe estar por encima de los derechos humanos y la salud pública. Sin embargo, la pedrera Matrimar sostiene que cuenta con los permisos necesarios para realizar sus labores de extracción.
Finalmente, la presión social busca que la Sierra de Picachos quede libre de actividades mineras. Los ambientalistas advirtieron que mantendrán las movilizaciones hasta lograr el cese total de las operaciones. Debido a esto, el caso se ha convertido en un símbolo de la lucha por la justicia ambiental en el norte de México.






