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La policía turca allanó este miércoles la sede del canal Halk TV, uno de los escasos medios de comunicación no alineados con el Ejecutivo, e impuso un administrador fiduciario para asumir su control operativo en el marco de una investigación por presunta corrupción incoada por la Fiscalía Jefe de Estambul.

La medida judicial se dirige contra el presidente de la emisora, Cafer Mahiroglu, a quien las autoridades acusan de manipulación de licitaciones, soborno y lavado de dinero. El operativo incluyó la suspensión temporal de las transmisiones, el despliegue de agentes en las instalaciones de la cadena y la emisión de 17 órdenes de aprehensión, de las cuales se concretaron 11 detenciones, además de la intervención de otras empresas del empresario.

La intervención generó el rechazo de la oposición política y de organizaciones defensoras de los derechos humanos. Ozgur Ozel, líder del principal partido opositor, calificó el procedimiento de abuso de poder, mientras que la Asociación de Periodistas Contemporáneos y Amnistía Internacional advirtieron sobre una grave violación a la libertad de expresión. La acción coincidió con la comparecencia judicial del encarcelado alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, proceso al que Halk TV ha dado amplia cobertura.

Desde el extranjero, Mahiroglu rechazó las acusaciones, tachándolas de infundadas, y denunció la detención de siete de sus familiares. La libertad de prensa en Turquía registra un continuo deterioro durante las dos décadas de mandato del presidente Recep Tayyip Erdogan, ubicando al país en el puesto 163 de 180 en el índice global de Reporteros Sin Fronteras.