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La Fórmula 1 ha activado por primera vez en un circuito europeo sus protocolos de «peligro por calor» para el Gran Premio de Austria. Esta medida se tomó debido a que los pronósticos indican temperaturas superiores a los 31 grados Celsius para el día de la carrera, lo que representa un riesgo para los competidores. Bajo estas reglas, los pilotos deberán utilizar equipo de enfriamiento adicional o, de lo contrario, sus monoplazas deberán cargar con un peso extra para evitar ventajas competitivas.

Para combatir las altas temperaturas dentro de las cabinas, los conductores emplean chalecos especiales que bombean líquido refrigerante a través de una red de tubos internos. Este equipamiento es vital porque el calor se intensifica considerablemente dentro del coche, donde los pilotos visten varias capas de ropa ignífuga. Aunque algunos corredores encuentran estos chalecos incómodos o distractores, su uso busca prevenir incidentes de salud graves.

La Federación Internacional del Automóvil (FIA) implementó estas normativas tras el Gran Premio de Qatar de 2023, donde varios pilotos requirieron atención médica tras sufrir mareos y agotamiento por el calor extremo. Anteriormente, estas reglas solo se habían activado en carreras celebradas en climas muy húmedos o calurosos, como los de Singapur y Texas. La situación en Austria subraya cómo las olas de calor actuales están afectando incluso a las competencias en Europa.

Los pilotos han reaccionado de distintas maneras ante el clima; por ejemplo, Oscar Piastri de McLaren entrena en su baño con calentadores para simular condiciones extremas. Por su parte, el mexicano Sergio Pérez, de la escudería Cadillac, restó importancia al calor afirmando que para él es una temperatura promedio, aunque confirmó que utilizará el chaleco de enfriamiento. El momento más crítico será la salida de la carrera, ya que es cuando el flujo de aire es nulo y la sensación térmica es más sofocante.