La carrera de Ter Stegen ha vuelto a frenarse en seco debido a un desgarro en el isquiotibial izquierdo ocurrido este sábado. El comunicado oficial del Girona confirma que el jugador se someterá a exámenes exhaustivos para determinar el tiempo exacto de baja, aunque la prensa catalana ya especula con una ausencia prolongada. Esta lesión es especialmente dolorosa para el alemán, quien ya había superado una delicada intervención quirúrgica en la espalda hace apenas unos meses.
Contractualmente, la situación de Ter Stegen es de «estatus quo» absoluto entre el Barcelona y el Girona. Según ha informado Mundo Deportivo, no existe intención de romper la cesión, por lo que el portero seguirá vinculado al conjunto de Míchel pase lo que pase. El Barça, que tiene su ficha asegurada hasta el 2028, prefiere que el jugador cumpla su etapa en el equipo vecino, evitando así cualquier conflicto táctico o de vestuario con Hansi Flick y el actual titular, Joan García.
El deseo de Ter Stegen por jugar en el Girona nació de su necesidad de ser protagonista para convencer al seleccionador alemán de llevarlo a la Copa del Mundo 2026. Tras años a la sombra de Manuel Neuer, esta era su oportunidad dorada para ser el número uno indiscutible. Sin embargo, la fragilidad muscular parece estar pasándole factura tras el largo periodo de inactividad que vivió durante el primer semestre de la temporada, condicionando su rendimiento en esta nueva etapa.
Aunque el Girona cubrirá los costos de su ficha durante el tiempo que dure el préstamo, el Barcelona colaborará en el diagnóstico. Existe un interés mutuo en que el activo del club, valorado aún en cifras importantes, no pierda valor de mercado por una mala gestión de sus lesiones. La colaboración entre los servicios médicos de ambos clubes será constante, permitiendo que Ter Stegen utilice las instalaciones del Barça si esto acelera su regreso seguro al césped de Montilivi.
La afición del Girona vive con inquietud esta baja, ya que la seguridad en el arco es vital para las aspiraciones europeas del equipo. Por su parte, Ter Stegen enfrenta el que quizás sea el reto más difícil de su madurez profesional: sanar rápido y bien para no perder el tren del Mundial. Con 33 años, cada mes fuera de competición cuenta el doble, y el isquiotibial izquierdo se ha convertido ahora en el principal obstáculo entre él y su sueño de defender la portería nacional en verano.




