Alemania aprobó un programa para comenzar a construir el ahorro para la jubilación desde la infancia. El Bundestag respaldó este 16 de octubre la llamada Frühstartrente, una iniciativa que contempla aportaciones estatales para niños de seis a 18 años, con el objetivo de fortalecer su patrimonio futuro y reducir la dependencia económica durante la vejez.
El esquema establece depósitos de 10 euros mensuales por beneficiario, equivalentes a 120 euros al año. En los 12 años del programa, el Estado aportaría mil 440 euros por niño, sin contar los rendimientos que pueda generar su inversión en los mercados financieros. La medida todavía requiere la aprobación del Bundesrat y está prevista para entrar en vigor en enero de 2027, con aplicación retroactiva para los niños nacidos en 2020.
El dinero quedará invertido en un fondo destinado exclusivamente al retiro, por lo que no podrá utilizarse libremente durante la infancia o juventud. Las familias podrán realizar aportaciones adicionales para incrementar el capital acumulado.
El Ministerio de Finanzas alemán calcula que, bajo un supuesto de rendimiento anual promedio de 7%, el fondo podría alcanzar unos 53 mil euros al llegar a la jubilación. Sin embargo, esa cifra es una proyección, no una garantía, y no descuenta la inflación.
La propuesta ofrece una ruta para enfrentar uno de los grandes desafíos de los sistemas de pensiones: anticipar el ahorro y aprovechar el crecimiento compuesto de las inversiones. Pero también abre interrogantes sobre los riesgos financieros y la desigualdad entre familias que pueden aportar más y aquellas que dependen únicamente del apoyo estatal.
El modelo no sustituye las pensiones públicas; busca complementarlas. Su alcance dependerá de los rendimientos, los costos y la capacidad de mantener el apoyo a largo plazo.












