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De forma abrupta y sin previo aviso este fin de semana pasado en Quintana Roo una extensa promoción pagada, irrumpió con inusitada fuerza en redes sociales, nos indican que se hizo evidente que detrás de esta hay una importante inversión en pauta publicitaria.

El objetivo fue acompañar e impulsar el sorpresivo registro como aspirante a la candidatura de Morena al senado de la república del secretario estatal de finanzas del gobierno del estado Eugenio Segura.

El despliegue llamo poderosamente la atención por varias razones, primero porque el novel funcionario hasta ahora se había mantenido al margen y con discreción, respecto de sus aspiraciones políticas inmediatas, el no figuraba y ahora compite con quienes aspiran desde hace tiempo a esa posición.

Pero la segunda causa y la más importante es que tanto el registro como aspirante y el diseño promocional que lo anuncia, causo la extrañeza de los dirigentes y simpatizantes del partido del presidente de la república en Quintana Roo, ya que la corta y escasa carrera política de Eugenio Segura ha sido llevada siempre de la mano del Partido Verde Ecologista.

Para nadie es un secreto que el origen de la gobernadora Mara Lezama y sus mas cercanos colaboradores es verde, sin embargo, ella misma ha impulsado consistentemente la idea en el imaginario popular de que el suyo es un gobierno guinda, cuestión de acomodos a conveniencia.

La acelerada mandataria quintanarroense, quien se caracteriza siempre por la ambivalencia de su militancia y por robar espacio en las fotografías en los eventos nacionales y que literalmente empuja a quien tenga al lado, con tal de posar a un costado ya sea del presidente o Claudia Sheinbaum, no tiene reparos en jugar traviesamente con las pertenencias y lealtades y este caso lo comprueba una vez más.

En dichas imágenes publicitarias Eugenio Segura se hace acompañar tanto de Claudia Sheinbaum como del presidente López Obrador, pero en la que aparece con López Obrador es un montaje, no es una fotografía original, la segunda es de archivo de un evento anterior, el diseño exprofeso es para pretender una cercanía personal o respaldo a la candidatura.

El asunto es que estas no están autorizadas y han causado un enorme revuelo y molestia dentro de las huestes morenistas quintanarroenses, quienes esgrimen que Segura no milita en su partido y como apuntábamos es de filiación verde, por lo tanto, debía haberse registrado en el PVEM y no en Morena.

Si bien es cierto que en esa entidad Verde y Morena son aliados, también lo es que cada fuerza tiene la facultad de proponer a sus precandidatos a los cargos de elección popular locales y federales para los próximos comicios y que en todo caso se tendría que determinar cómo se reparten las candidaturas en coalición.

Por tanto, el simple hecho de registrarse por Morena y la excesiva promoción en favor de Segura se interpreta como un “agandalle” para que los verdes se queden con los espacios que le corresponden a Morena, en este caso aduciendo una militancia y pertenencia inexistente.

Mas allá de la valoración respecto de la pobre carrera política y el paso gris de Eugenio Segura en la administración estatal actual, lo que enoja y mucho a los morenistas de cepa, es el burdo intento de imponer a un personaje ajeno a sus filas en una posición que le corresponde a uno de los suyos.

Aunque habría que decir que este tipo de estrategias no son por supuesto obra de la casualidad, nos dicen que son impulsadas desde el palacio de gobierno, lo cual nos informan es un signo inequívoco de las formas rupestres de la inquilina de la oficina principal de ese edificio.

Sin dejar de lado que en Quintana Roo además y no es cosa es menor, existen y mal conviven dos vertientes del verde ecologista que no siempre están de acuerdo, el verde de la gobernadora y el del comité nacional.

Ambos bandos están en pugna franca y abierta para imponer candidatos a senadores, diputados federales y alcaldes, pero el acuerdo no se litiga en las mesas de negociación, como estamos observando se pretende forzar a la brava.