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Una alianza internacional liderada por naciones de Europa y el Golfo exige el cese inmediato de los ataques de Irán contra buques comerciales; advierten represalias militares si continúa el bloqueo.

En una escalada diplomática y militar sin precedentes, una coalición de más de 20 naciones, que incluye a los Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Francia, el Reino Unido y Alemania, emitió una declaración conjunta para condenar los recientes ataques de Irán en el Estrecho de Ormuz. El documento oficial, difundido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de los EAU, califica de inaceptable la agresión contra buques comerciales desarmados y la interrupción de las cadenas de suministro energético global.

El ministro de Asuntos Exteriores de Turquía reforzó este pronunciamiento al asegurar que los países del Golfo han emitido sus «últimas advertencias» hacia Teherán. Según el canciller, de persistir las hostilidades, las naciones de la región podrían verse obligadas a tomar represalias directas para garantizar la seguridad de su territorio y sus recursos. Esta coalición internacional ha manifestado su disposición para implementar medidas de protección que aseguren el libre tránsito por esta ruta, considerada el eje del comercio petrolero mundial.

La declaración enfatiza que los ataques de Irán contra infraestructura civil, incluidas instalaciones de gas y petróleo, constituyen una violación flagrante del derecho internacional y de la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad de la ONU. Los firmantes exigen un «moratorio integral inmediato» sobre cualquier ofensiva que ponga en riesgo la navegación. «Los efectos de las acciones de Irán se sentirán en todo el mundo, especialmente en los sectores más vulnerables», reza el comunicado conjunto.

Ante la crisis de suministro provocada por los ataques de Irán, la Agencia Internacional de Energía ha autorizado la liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo. Las naciones aliadas, que incluyen también a Japón, Corea del Sur, Canadá y Australia, confirmaron que trabajarán con países productores para aumentar la producción y estabilizar los mercados energéticos, que han sufrido una volatilidad extrema tras el cierre de facto del Estrecho por parte de las fuerzas iraníes.

Finalmente, la alianza internacional subrayó su preparación para contribuir a los esfuerzos de patrullaje y escolta marítima en la zona de conflicto. El llamado unánime es al respeto de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, advirtiendo que la seguridad marítima es un principio fundamental que no será negociado frente a las tácticas de presión de Teherán. Con la amenaza de una intervención militar sobre la mesa, la comunidad internacional aguarda una respuesta oficial del régimen iraní.