El Bojangles Coliseum de Charlotte fue el escenario de una emotiva despedida para la familia Biffle. Greg Biffle, piloto icónico de la era stock car y nominado al Salón de la Fama, fue recordado junto a su esposa e hijos en un servicio que atrajo a figuras de la talla de Jeff Burton y Phil Parsons. El accidente aéreo ocurrido poco antes de Navidad dejó un vacío profundo en el deporte, y este homenaje sirvió para celebrar una vida que «amó profundamente y dio libremente».
Los testimonios de amigos cercanos, como el youtuber Garrett Mitchell, pintaron el retrato de un hombre auténtico. Mitchell enfatizó que el impacto de Biffle radicaba en su capacidad para ayudar a otros seres humanos cuando estaban deprimidos. Aficionados como Dylan Zirkle, quien trabajó con Greg en Roush Racing, recordaron al piloto como una persona accesible con la que podías hablar de cualquier cosa, alguien que nunca perdió su sencillez a pesar del éxito masivo.
La logística del memorial incluyó paneles de video con imágenes de las siete víctimas, incluyendo a los amigos de la familia Dutton y Wadsworth que también perecieron en el intento de aterrizaje en Statesville. La pérdida de los pequeños Ryder y Emma fue el punto más doloroso de la ceremonia, conmoviendo a familias que viajaron horas para presentar sus respetos. Los asistentes coincidieron en que la intensidad con la que los Biffle aprovecharon su tiempo es una lección para todos.
El contexto del fallecimiento de Biffle se enmarca en una serie de infortunios para el gremio de pilotos. La muerte del padre de Denny Hamlin y el incendio de su casa pocos días después del accidente de Greg han dejado a la comunidad de NASCAR en un estado de conmoción constante. A esto se suma el reporte del allanamiento en la propiedad de los Biffle en Mooresville, un acto que las autoridades locales están investigando con prioridad debido al valor histórico de los objetos robados.
Como acto final, el rugido de los motores y el humo de las llantas marcaron el cierre. El tributo en el Paseo de la Fama de las Carreras de Autos simbolizó la libertad que Greg siempre buscó, ya fuera al volante de un Ford de NASCAR o en los mandos de sus aeronaves. Biffle se va como uno de los grandes, dejando un legado de valentía, servicio humanitario y una pasión por las carreras que Bentley, el hijo de un aficionado de 7 años presente, prometió nunca olvidar.




