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Desde el 14 de mayo, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha estado en huelga y estableció un campamento en el Zócalo como parte de su protesta, que hoy cumple nueve días. Durante este tiempo, han realizado diversas acciones para presionar por sus demandas, que incluyen un aumento salarial del 100% y la abrogación de ciertas leyes.

En Chiapas, miembros de la sección 7 de la CNTE se apoderaron de al menos 11 gasolineras de Pemex en Tuxtla Gutiérrez, distribuyendo gasolina gratis a los automovilistas, mientras desplegaban carteles y vociferaban sus consignas. Paralelamente, en la Ciudad de México, integrantes de las secciones 9, 22, 13 y 14 de la CNTE tomaron varios torniquetes del Metro en estaciones como Bellas Artes, Zócalo, San Lázaro y Pino Suárez, permitiendo el acceso libre a los usuarios al grito de «¡metro popular!» y otras consignas que resaltan su lucha y demandas.

Estas acciones forman parte de las «Jornadas de Metro Popular y volanteo» acordadas recientemente por la CNTE, durante las cuales no se han reportado enfrentamientos con la policía.

La CNTE exige el cumplimiento de un pliego petitorio que incluye, además del aumento salarial, la derogación de la reforma educativa implementada por el ex Presidente Enrique Peña Nieto, que acusan ha sido preservada por el actual Presidente López Obrador, y la derogación de la ley del ISSSTE para obtener pensiones del 100%.

Además de estas acciones, la CNTE ha anunciado otras protestas que incluyen «visitas de cortesía» a las oficinas de partidos políticos, paso libre en casetas de peaje, manifestaciones frente a la conferencia matutina del Presidente López Obrador, tomas de oficinas de la Secretaría de Hacienda, bancos y tiendas departamentales, bloqueos de acceso al aeropuerto de la Ciudad de México, eliminación de propaganda partidista, y protestas en las oficinas del INE.