La organización Human Rights Watch (HRW) ha denunciado recientemente graves episodios de represión, discriminación y abuso de poder cometidos por el gobierno de Estados Unidos durante el Torneo de fútbol de 2026. Según Minky Worden, directora de la organización, el torneo se llevó a cabo en un contexto de maltrato hacia los inmigrantes y bajo el incumplimiento de los estándares de derechos humanos que la propia Federación Internacional del Fútbol debería garantizar.
Uno de los puntos más críticos señalados es la política de visados, que resultó discriminatoria para muchas personas. Entre los casos destacados se encuentra el de un árbitro somalí y la madre del portero de Cabo Verde, a quienes se les negó la entrada al país. Además, se observó que casi ningún aficionado con entradas procedentes de África o Asia logró obtener un visado para asistir a los encuentros, lo que contradice la promesa de inclusión del torneo.
La denuncia también resalta la falta de seguridad para la comunidad LGBTIQ+, cuyos miembros optaron por no viajar a Estados Unidos debido a las políticas del gobierno. Sumado a esto, HRW reportó la trágica muerte de dos ciudadanos de origen mexicano y colombiano tras recibir disparos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante la misma semana en que se desarrollaba la competición.
Finalmente, las organizaciones involucradas en el informe lamentaron que la FIFA no haya respondido a las preguntas sobre estos abusos. El trabajo, realizado en colaboración con la coalición Sport & Rights Alliance, concluye que el evento no cumplió con las expectativas de respeto a los derechos fundamentales, dejando una mancha en el desarrollo de la competencia en suelo estadounidense.

















