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El brote de VIH detectado en el hospital Kulsum Bai Valika de Karachi, Pakistán, ha escalado tras confirmarse el fallecimiento de al menos seis niños.

El gobierno de la provincia de Sindh investiga el contagio de al menos 78 menores diagnosticados con el virus en dicho centro médico. Aunque esta es la cifra oficial, demandas presentadas ante el Tribunal Superior sugieren que el número total de niños infectados podría ascender a 200.

El caso ha llegado al Tribunal Superior provincial ante denuncias por presunta negligencia médica. Se sospecha que el origen de las infecciones podría estar vinculado a la reutilización de jeringuillas contaminadas, una práctica que las autoridades del hospital han negado, argumentando que utilizan material autodesactivable de un solo uso.

Por su parte, el ministro provincial de Trabajo y Protección Social, Saeed Ghani, ha asegurado que no habrá impunidad para los responsables, ya sean médicos o personal administrativo. Las autoridades se han comprometido a garantizar el tratamiento médico para los menores afectados y recibieron un plazo de dos semanas por parte del Tribunal para presentar un informe detallado sobre lo ocurrido.

Este suceso ocurre en un contexto donde Pakistán ha enfrentado crisis similares en años anteriores, como el brote de 2019 en el distrito de Larkana, también vinculado a prácticas de salud inseguras.