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Gianni Infantino, presidente de la Federación Internacional del Fútbol, ha sido denunciado formalmente ante el Comité Olímpico Internacional (COI) por la organización de derechos humanos FairSquare por presuntas violaciones a las reglas de neutralidad política. La denuncia sostiene que Infantino ha incumplido la Carta Olímpica y el Código de Ética del organismo debido a su estrecha y pública relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Esta acusación surge en el marco del Torneo 2026, señalando que el dirigente ha brindado apoyo político explícito al mandatario estadounidense en diversas ocasiones. Actualmente, el COI ha manifestado que, de recibir formalmente la denuncia por parte de su comisión correspondiente, la analizará conforme a sus procedimientos habituales.

El núcleo de la controversia es el caso del delantero estadounidense Folarin Balogun, a quien se le revocó una suspensión de un partido tras haber recibido una tarjeta roja directa. Esta decisión se produjo poco después de una llamada telefónica directa entre Trump e Infantino, lo que permitió que el jugador participara en el duelo de octavos de final contra Bélgica. Según los informes, la sanción fue levantada de manera inédita por un solo miembro del Comité Disciplinario, Mohammad Al Kamali, rompiendo los protocolos habituales de colegialidad de la institución. Aunque Infantino asegura que los órganos judiciales del fútbol actúan de forma autónoma, el incidente ha generado una fuerte sospecha de intervención política sobre la Federación.

Además del caso Balogun, la denuncia detalla otras presuntas faltas a la neutralidad, como la entrega del «Premio de la Paz de la FIFA» a Trump a finales de 2025. También se cuestiona la promoción de una plataforma para aficionados que supuestamente servía para una campaña de recopilación de datos vinculada a entidades cercanas al presidente estadounidense. FairSquare ha identificado al menos cinco violaciones claras y dos infracciones graves adicionales que, según su reporte, comprometen seriamente la integridad de la gobernanza deportiva. Estos hechos han provocado que decenas de eurodiputados y la Federación Noruega de Fútbol respalden públicamente las peticiones de una investigación formal.

Si se comprueban estas violaciones, Infantino podría enfrentar sanciones que incluyen multas de al menos 10 mil francos suizos y la suspensión de sus funciones por un periodo de hasta dos años. Por ahora, el mandatario de la Organismo del Fútbol insiste en que las decisiones de los comités disciplinarios son independientes y esenciales para la credibilidad del deporte. Sin embargo, la presión internacional continúa aumentando mientras diversos sectores exigen transparencia y rendición de cuentas en la administración del fútbol global.