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El esperado live action de Moana logró quedarse con el primer lugar de la taquilla en su debut de este fin de semana, pero no tuvo el impacto esperado en los cines del mundo. La producción de Disney tuvo un arranque comercial flojo y enfrenta ahora a un complejo e incierto panorama financiero para recuperar su multimillonaria inversión.

Durante sus primeros tres días en cartelera, la película acumuló una recaudación total de 95 millones de dólares a nivel global, una cifra que se sitúa bastante lejos de las proyecciones iniciales de los analistas de la industria que auguraban un estreno superior a los 130 millones de dólares en todo el mundo.

El mercado norteamericano aportó 43 millones de dólares, una cantidad suficiente para liderar el fin de semana pero decepcionante frente a los 60 ó 65 millones que el estudio esperaba recaudar en la taquilla doméstica mientras que en el terreno internacional el filme sumó 52 millones de dólares distribuidos en 50 mercados, encontrando sus mejores apoyos en países como Australia con 5.3 millones y Francia con 5.2 millones de dólares.

Toda esta recaudación resulta alarmante si se compara con un presupuesto de producción estimado en 250 millones de dólares que excluye las millonarias campañas de promoción y publicidad, por lo que este tibio arranque obliga a la cinta a mantener una excelente estabilidad en las próximas semanas si aspira a ser rentable para las arcas de la compañía.

Los analistas apuntan a que este tropiezo en taquilla se debe principalmente a una feroz saturación en la cartelera familiar porque el estreno coincidió con un mercado sobrepoblado para el público infantil donde tuvo que competir de forma directa frente a títulos de peso como Toy Story 5 y Minions & Monsters.

A este obstáculo se sumó la dura barrera de la crítica especializada que castigó al largometraje dirigido por Thomas Kail, al calificarlo como una reproducción carente de la magia y el alma que caracterizaron a la versión animada original de 2016 y a su exitosa secuela de 2024.

A pesar del rechazo de la prensa, Disney se aferra a la respuesta de la audiencia que sí acudió a las salas, la cual fue notablemente más cálida al otorgarle a la producción una sólida calificación de A- en CinemaScore, lo que significa que la supervivencia comercial de Moana dependerá por completo del impacto del boca a boca entre el público durante el resto de la temporada para intentar salvar un inicio que ha dejado congelada a la industria cinematográfica.

La película está protagonizada por Dwayne Johnson en el papel del semidiós Maui y por Catherine Laga’aia como Moana, la intrépida hija del jefe de la aldea, Tui, que abandona la isla y se enfrenta a un demonio volcánico.