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Un gran jurado federal en Ohio emitió una acusación formal en contra de ocho hombres implicados en una conspiración para perpetrar un ataque terrorista masivo en la Casa Blanca. El atentado estaba planeado para ejecutarse el pasado 14 de junio, en el marco del evento deportivo UFC Freedom 250. Los detenidos enfrentan cargos criminales por conspiración para proporcionar apoyo material a terroristas y conspiración para cometer asesinatos en territorio federal.

Según los informes presentados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, la célula delictiva tenía como objetivos principales asesinar al presidente y vicepresidente de la nación, a miembros de la alta esfera gubernamental, al primer ministro de Israel y al empresario Elon Musk. Las investigaciones ministeriales revelaron que la planeación del magnicidio inició en mayo de 2026 empleando chats encriptados y redes sociales como Signal, SimpleX, Discord, TikTok e Instagram.

Para optimizar su capacidad operativa, el grupo estructuró un sistema de niveles donde los integrantes de primer orden se comprometían a ejecutar las acciones de mayor letalidad. Además de acumular ilegalmente armas de fuego, municiones, explosivos y drones, los conspiradores realizaron entrenamientos tácticos y de tiro en diversas locaciones, diseñando rutas estratégicas de escape.

El Departamento de Justicia de los Estados Unidos confirmó que el último implicado, Chandler D. Scaggs —identificado como el presunto francotirador de la organización—, fue capturado esta semana por el FBI en Virginia Occidental. De ser declarados culpables, los acusados podrían recibir condenas de hasta 15 años por apoyo material y cadena perpetua por conspiración de homicidio.