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Comenzar a fumar a una edad temprana conduce a una adicción más rápida y a mayores problemas para dejar el tabaquismo en la edad adulta, pues el efecto de la nicotina en el cerebro de los jóvenes es aún más agresivo.

Guadalupe Ponciano, coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de la Facultad de Medicina de la UNAM, afirmó que, a pesar de los avances, la industria del tabaco promueve nuevos nichos de atracción y que el consumo de cigarros electrónicos en los niños es “nueve veces más elevado que en los adultos”, según un informe de 2025 de la Organización Mundial de la Salud.

Ponciano indicó que en México la mercadotecnia del tabaco ya no se dirige a los adultos, sino a los niños y adolescentes, tanto hombres como a mujeres, porque este sector de la población va a durar más tiempo fumando.

Explicó que el cerebro en la adolescencia aún está en etapa de desarrollo y maduración; algunos científicos plantean que este órgano se consolida entre los 21 y 24 años, “lo que determina que cuando alguien empieza a fumar entre los 13 y 15 años, el efecto de la nicotina como droga a nivel cerebro es más agresiva y por lo tanto la adicción se presenta más rápidamente”.

Destacó que lo más probable es que quien empieza a fumar a edades tempranas sea un adulto que tendrá problemas para dejarlo, y que las personas más jóvenes buscan el cigarro electrónico al considerarlo menos agresivo que el tabaco.

Indicó que la legislación mexicana prohíbe la venta y distribución de vapeadores, y que los que actualmente se comercializan en el mercado ingresaron de manera ilegal al país, lo cual dificulta su control.