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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se pronunció públicamente sobre la revocación de la tarjeta roja impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun. Mediante un breve mensaje, el mandatario federal expresó: «Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia», celebrando que el futbolista quede habilitado para los próximos compromisos del torneo.

Medios internacionales reportaron que la Casa Blanca entabló comunicación directa con el organismo rector del fútbol mundial para solicitar a su presidente, Gianni Infantino, una revisión exhaustiva de la expulsión de Balogun. Al ser consultados sobre esta supuesta presión diplomática, voceros de la federación remitieron formalmente a las conclusiones emitidas por su panel regulador.

La postura institucional sobre la autonomía del proceso

Fuentes internas del organismo internacional insistieron en que la influencia del gobierno estadounidense no tuvo injerencia ni pudo haber afectado la resolución final en beneficio de la selección norteamericana.

Se argumentó que la decisión se tomó bajo el marco estricto que confiere el Artículo 27 del Código Disciplinario, el cual dota de absoluta independencia operativa al comité disciplinario de la organización para enmendar errores arbitrales manifiestos, garantizando la imparcialidad de los fallos deportivos al margen de cualquier presión política o gubernamental externa.