El binomio canino del Servicio Integrado con la Sedena sufrió una caída debido a la inestabilidad del asfalto y las estructuras colapsadas; su manejador, de nombre clave Fénix, determinó retirarlo del campo de batalla para garantizar su recuperación y descanso en una zona de control seguro.
El binomio canino Max, un ejemplar especializado que opera de forma acreditada en servicio integrado con la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), causó baja temporal de la misión de ayuda humanitaria en la República Bolivariana de Venezuela tras sufrir una lesión física en las extremidades durante los operativos de remoción de escombros.
Accidente táctico e inventario de civiles localizados: De acuerdo con los reportes técnicos emitidos por las células de control del contingente mexicano en Caracas, el accidente se registró cuando el canino realizaba labores de prospección sobre los restos de un edificio multifamiliar colapsado. La consistencia del terreno (debilitada de forma estructural por el doblete sísmico de magnitudes 7.2 y 7.5 de esta semana) propició un desprendimiento de losas que provocó la caída del espécimen de salvamento.
Antes de sufrir la contingencia física en las aduanas del desastre, el desempeño logístico de Max y su entrenador, identificado bajo el indicativo de fuerza «Fénix», consolidó los siguientes indicadores de efectividad en campo:
- Extracciones Humanas: El binomio localizó y guio de forma exitosa el rescate de siete personas civiles que permanecían confinadas de forma mecánica en túneles de escombro.
- Minorías Resguardadas: Dentro del consolidado de personas rescatadas, se destaca la localización y estabilización médica de dos menores de edad.
- Protección de Fauna: La célula de control canino extendió sus labores de rastreo a especies animales, logrando la recuperación con vida de tres perros domésticos atrapados bajo las estructuras de hormigón.
Diagnóstico del veterinario militar y traslado forzado Tras suscitarse el percance en el asfalto venezolano, el cuerpo médico de veterinarios militares de la Sedena le practicó una valoración radiológica e instrumental de control. El dictamen dictaminó apartar de manera perentoria al ejemplar de las zonas de riesgo con el fin de evitar daños crónicos y proteger su integridad biológica, procediendo a lo que técnicamente se denomina «mandar a la banca» al rescatista.
Ante la gravedad de los riesgos estructurales en las provincias caribeñas, el manejador Fénix determinó acatar las restricciones de ley, priorizando de forma absoluta el bienestar de su compañero de binomio.












