El Atlético de Madrid está evaluando seriamente denunciar al Barcelona ante la Federación Internacional de Fútbol debido a los intentos del club catalán por fichar a Julián Álvarez sin autorización. El delantero argentino tiene un contrato vigente con la entidad rojiblanca hasta el 30 de junio de 2030, por lo que cualquier negociación debería pasar primero por el club propietario de sus derechos. La directiva madrileña considera que estas acciones forman parte de una estrategia inapropiada para forzar la salida del jugador.

La tensión aumentó tras unas declaraciones de Álvarez durante la justa deportiva 2026, luego de un partido contra Austria. El atacante manifestó que lo mejor para todas las partes sería una transferencia para poder cumplir su «sueño», aunque no especificó a qué equipo deseaba unirse. Estas palabras fueron interpretadas por el Atlético como una consecuencia de la presión externa que el futbolista ha estado recibiendo en los últimos meses.

Para el club madrileño, este comportamiento del Barcelona no es nuevo, comparándolo con lo ocurrido anteriormente en los casos de Antoine Griezmann o Nico Williams. Ante esta situación, el Atlético se ha remitido a la cláusula de rescisión de Julián Álvarez, la cual está fijada en 500 millones de euros. De hecho, la entidad ya ha demostrado su firme postura al rechazar una oferta de 150 millones de euros por parte del Real Madrid.

Desde su llegada procedente del Manchester City en el verano de 2024, Álvarez se ha convertido en una figura clave para el equipo de Diego Simeone, anotando 49 goles en 106 partidos. El Atlético de Madrid ha denunciado públicamente lo que considera una «campaña de acoso y derribo» llena de filtraciones y noticias falsas por parte del entorno culé. Por ahora, el club insiste en que no tiene ninguna intención de negociar la venta de su estrella.