Luis Romo vivió una noche inolvidable el 18 de junio durante el enfrentamiento entre México y Corea del Sur en el Estadio Akron. El mediocampista de las Chivas debutó en la justa mundialista anotando el gol que le dio la victoria por 1-0 a la Selección Mexicana en la segunda jornada de la fase de grupos. Este logro fue sumamente especial, ya que no solo representó su primer tanto en un Mundial, sino que lo consiguió jugando en su propia «casa» ante la afición local.

La indumentaria de Romo llamó la atención por un detalle particular en su camiseta negra de manga larga. El futbolista decidió cortar las mangas del uniforme antes del encuentro, lo que resultó en una apariencia distinta a la del resto de sus compañeros. Debido a esta modificación artesanal, su playera no lucía los vivos en color verde que caracterizaban ese modelo, convirtiendo su vestimenta en una pieza única para esa jornada histórica.

Otra curiosidad destacada fue el uso del parche oficial de «Debut» que la FIFA otorga a los futbolistas que participan por primera vez en la competición. En lugar de portarlo en la manga de su camiseta, como es la norma, Romo colocó el distintivo en su tachón derecho. Casualmente, fue con ese mismo pie con el que realizó el disparo para marcar el gol del triunfo, otorgando un valor simbólico y único a sus botines tras la anotación.

Con esta anotación, el jugador cumplió la promesa que le hizo a su esposa de marcar un gol en el certamen, integrándose a la selecta lista de goleadores mexicanos en la historia de los Mundiales. Su debut quedó enmarcado tanto por su eficacia en el campo como por las singulares decisiones personales sobre su equipo de juego. Esta combinación de factores hizo que su primera aparición mundialista fuera uno de los momentos más comentados de la selección nacional.