La NASA llevó el balón oficial, denominado Trionda, a la Estación Espacial Internacional. Este acontecimiento resalta el carácter global de este deporte, demostrando que su alcance trasciende incluso los límites de la atmósfera terrestre para llegar al laboratorio orbital.

La agencia espacial compartió una serie de imágenes en las que se puede apreciar el esférico junto a las ventanas de la estación, con el planeta Tierra como espectacular telón de fondo. Lo más destacado de esta iniciativa fue ver a un grupo de astronautas reunidos para dar unos toques al balón, practicando una versión adaptada del popular juego «que no caiga», aprovechando las condiciones únicas del entorno.

En este escenario, la ausencia de gravedad cambia por completo la dinámica del juego, ya que la pelota no cae, sino que flota libremente por el espacio. El fútbol se convierte así en una actividad totalmente tridimensional, donde los toques con la rodilla, los pies o la cadera son la única fuerza que impulsa el movimiento del cuero a través del módulo espacial.

Como curiosidad, los tripulantes notaron que realizar maniobras complejas, como una chilena, tiene mucho menos mérito en órbita que sobre la superficie terrestre debido a la falta de peso. Esta experiencia no solo celebra el torneo deportivo más importante del mundo, sino que ofrece una perspectiva fascinante sobre cómo se comportan los objetos cotidianos en condiciones de gravedad cero.