El primer ministro de Cuba presentó este jueves ante los legisladores una serie de medidas radicales respaldadas por el Partido Comunista y el exlíder Raúl Castro. El plan contempla la privatización de una vasta franja de su economía socialista, en un esfuerzo drástico por sobrevivir a las severas sanciones impuestas por Estados Unidos.

Las reformas, que actualmente esperan la aprobación formal de la Asamblea Nacional, abrirían la puerta al desarrollo inmobiliario privado en la isla caribeña. Asimismo, el proyecto plantea transformar las empresas estatales en sociedades comerciales privadas mediante la emisión de acciones y participaciones, y permitirá el ingreso de bancos privados al sector financiero, históricamente dominado por el Estado.

Este giro hacia el capitalismo representa un cambio histórico en el modelo económico de la Revolución Cubana, forzado por la profunda crisis de desabastecimiento y el colapso energético que enfrenta la isla.