El miércoles, el papa León XIV recibió un balón oficial de la justa deportiva al finalizar su audiencia general en la plaza de San Pedro. Este obsequio fue entregado personalmente por los embajadores ante la Santa Sede de México, Estados Unidos y Canadá, quienes representan a los tres países anfitriones del torneo. El gesto buscó transmitir la idea de una anfitrionía común y la capacidad de las naciones de América del Norte para colaborar en un evento de gran relevancia internacional.
La entrega estuvo a cargo de los diplomáticos Alberto Barranco Chavarría (México), Brian Burch (Estados Unidos) y Joyce Napier (Canadá). El esférico entregado al pontífice estaba firmado por los tres representantes en los espacios correspondientes a sus emblemas nacionales: la hoja de arce canadiense, el símbolo azul estadounidense y el escudo tricolor mexicano. Para los embajadores, este acto representa un símbolo de unión y fraternidad entre sus países.
De acuerdo con el embajador mexicano, el papa recibió el presente con mucho agrado y alegría. El pontífice señaló que esta entrega es una muestra de cómo los países pueden alcanzar objetivos comunes y mantener una integración efectiva frente a acontecimientos importantes como el deporte. Además, León XIV expresó su profundo deseo de que este espíritu de cooperación no se limite al ámbito deportivo, sino que sirva como un aliciente para que las naciones trabajen juntas en favor de la paz.
Este Mundial de 2026 es histórico, pues se trata del primero organizado conjuntamente por tres naciones y el primero en contar con la participación de 48 selecciones nacionales. Aunque la entrega se realizó una semana después del inicio del campeonato debido a que el papa se encontraba en una gira apostólica en España, el gesto fue sumamente valorado por el Santo Padre. El evento destaca la relevancia del deporte como una herramienta de unión internacional en el contexto actual.







