La Organización de las Naciones Unidas, Francia, Japón y Catar celebraron el cese al fuego permanente; los bloques occidentales condicionan la estabilidad regional al desarme nuclear de Teherán y al restablecimiento sin peajes del comercio marítimo.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), en conjunto con las principales potencias de Europa, Asia y las cancillerías del Golfo Pérsico, expresaron este domingo 14 de junio de 2026 su respaldo absoluto al Memorando de Entendimiento alcanzado entre los gobiernos de los Estados Unidos y la República Islámica de Irán. Los liderazgos internacionales calificaron el acuerdo como un paso crítico e indispensable para deponer las hostilidades armadas de los últimos tres meses, coincidiendo en que la prioridad inmediata del servicio exterior debe concentrarse en asegurar el libre tránsito de embarcaciones comerciales a través del estrecho de Ormuz, libre de cualquier tipo de arancel o peaje de guerra.

El beneplácito de las Naciones Unidas y el reconocimiento a los mediadores El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, emitió un pronunciamiento de primera mano para felicitar de forma cálida a las delegaciones de Washington y Teherán por la disposición política demostrada para consolidar un alto al fuego inmediato y permanente. El diplomático de origen portugués puntualizó que el instrumento bilateral sienta las bases normativas correctas para encauzar una resolución pacífica y definitiva al conflicto generalizado que amenazaba la soberanía de los países periféricos.

Guterres extendió una mención honorífica a los países que operaron las mesas de concertación técnica:

Francia y la reactivación militar de las rutas navales Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, dio la bienvenida oficial al tratado, pero endureció la postura de la Unión Europea al demandar que el cese de los ataques por parte de todos los beligerantes acontezca de manera rápida, completa y sin condicionamientos políticos. El mandatario galo advirtió que la reactivación del comercio energético en el estrecho de Ormuz debe realizarse con un estatus de total gratuidad. Para asegurar dicho cumplimiento, notificó que la misión internacional de vigilancia marítima que Francia mantiene en coparticipación con el Reino Unido se encuentra lista y con sus recursos desplegados para custodiar el paso de los buques petroleros.

Macron precisó las condiciones de seguridad que París exigirá en las fases pre-implementación:

  • Desarme Estratégico: El Elíseo condicionó la paz duradera a que las próximas mesas de diálogo aborden formalmente las preocupaciones occidentales sobre los programas nucleares y balísticos de Irán.
  • Estabilización de Líbano: Afirmó que Francia continuará respaldando a las autoridades de Beirut para restaurar la integridad territorial y soberana del Estado libanés frente a las políticas de desestabilización regional.

Japón y Catar validan la ruta de la negociación pacífica En Tokio, la ministra de Seguridad Económica de Japón, Sanae Takaichi, fijó la postura del bloque de naciones de Asia-Pacífico, congratulándose por el memorando tras recordar que la diplomacia de su país mantuvo esfuerzos activos para forzar un apaciguamiento temprano de la violencia. Takaichi externó el deseo de su gobierno de que los compromisos asumidos se implementen de forma constante para devolver la seguridad a las líneas de suministro marítimo que abastecen a las industrias del pacífico.

Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, sumó la voz del bloque latinoamericano al reconocer las gestiones de paz de la Casa Blanca, al tiempo que destacó el papel estratégico de su nación, la cual ocupa actualmente la presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El mandatario colombiano comprometió el respaldo total de dicha plataforma institucional para vigilar el cumplimiento del alto al fuego entre Washington y Teherán. Asimismo, Petro propuso extender los alcances de este pacto hacia un plano global, exigiendo el desbloqueo económico y militar de todos los países de Oriente Medio y promoviendo la creación de un futuro tratado internacional para la eliminación absoluta de armas nucleares en todos los países que las posean. Finalmente, aprovechó la coyuntura para hacer un llamado a un diálogo multilateral fundamentado en un «pacto entre iguales» entre Estados Unidos y América Latina, enfocado en la integración regional a través de energías limpias y el resguardo de la vida en el continente.

Finalmente, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Estado de Catar divulgó desde Doha un comunicado oficial para reiterar su beneplácito y felicitar la determinación de los negociadores de primera milla. La cancillería catarí encomió de forma particular la alianza estratégica consolidada con la República Islámica de Pakistán para acercar los puntos de vista de los bloques antagónicos. La institución reafirmó que el diálogo bilateral, apegado estrictamente a los principios del derecho internacional y las normas de buena vecindad, abrirá nuevos horizontes de prosperidad económica y desarrollo social para los pueblos de la región.