El mando militar iraní amenazó con hundir cualquier navío comercial que intente cruzar el punto clave del crudo global; desmintió la veracidad de un operativo de escolta de Donald Trump y confirmó impactos en bases estadounidenses de Medio Oriente.

Teherán, Irán. — El Ejército de la República Islámica de Irán ordenó este miércoles 10 de junio de 2026 el cierre definitivo y «por completo» del estrecho de Ormuz para todo tipo de embarcaciones comerciales y petroleras, bajo la advertencia extrema de disparar sus baterías de misiles contra cualquier buque que intente desafiar el bloqueo. La drástica medida de parálisis marítima constituye la respuesta del régimen persa a una nueva oleada de bombardeos pesados ejecutados por la aviación de los Estados Unidos contra diversas instalaciones estratégicas del territorio iraní, sepultando de forma temporal las mesas de negociación que el Pentágono condicionaba a un desarme nuclear total.

Fuego de la Guardia Revolucionaria contra navíos comerciales La Comandancia del Cuartel General Central Jatam al Anbiya (mando de élite de las fuerzas armadas persas) formalizó la restricción de navegación mediante un comunicado difundido por la agencia oficial Tasnim. Las autoridades de Teherán sentenciaron que la ruta, responsable del tránsito de casi la quinta parte del petróleo que se consume en el mundo, ha quedado convertida formalmente en una zona de guerra activa.

La Guardia Revolucionaria confirmó las primeras agresiones bélicas en el corredor marítimo bajo las siguientes precisiones:

  • Estatus de Objetivo: El mando militar decretó que cualquier navío que ingrese al perímetro del estrecho será clasificado de inmediato como blanco hostil.
  • Ataques Consumados: La corporación paramilitar reportó haber abierto fuego directo de artillería contra dos buques de carga que intentaron atravesar las aguas del estrecho de Ormuz de manera ilegal.

Desmentido a Donald Trump y las operaciones de escolta El comunicado militar de Irán tachó de «absolutamente falsa» la información provista horas antes por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien en una conferencia de prensa en Washington aseguró que la reactivación de las flotas del Comando Central había permitido escoltar de forma exitosa el libre tránsito de petroleros a través de Ormuz, inyectando más de 100 millones de barriles al mercado abierto en una supuesta operación encubierta.

Las declaraciones previas del secretario de Defensa, Pete Hegseth, donde afirmaba que el Pentágono estaba listo para «golpear con fuerza» a Irán mediante la operación Epic Fury si persistían los sabotajes arancelarios y militares, se materializaron durante la madrugada con incursiones de cazabombarderos norteamericanos. El ataque de la unión americana operó como un acto de represalia directa por el derribo de un helicóptero táctico estadounidense acontecido el pasado lunes a manos de las milicias proiraníes.

Escalada de bombardeos cruzados en la región La crisis en Medio Oriente entró en una fase de confrontación regional abierta, luego de que las fuerzas de defensa aérea de Teherán activaran sus sistemas de contragolpe tras los daños resentidos en sus polígonos industriales. Durante la noche, el régimen persa lanzó oleadas de drones y misiles balísticos dirigidos hacia los emplazamientos y campamentos militares que el ejército de los Estados Unidos opera de forma permanente en los países colindantes de la península.

Esta escalada de agresiones mutuas trunca de forma súbita los pronunciamientos conciliadores emitidos el pasado fin de semana por la propia Casa Blanca, cuyos asesores de seguridad habían insistido en que se encontraban a un paso de concretar un acuerdo vinculante de alto al fuego. Con el estrecho de Ormuz inhabilitado y el precio internacional del crudo registrando fluctuaciones al alza, las fuerzas armadas de ambas potencias se mantienen en estado de alerta máxima.