El presidente de los Estados Unidos afirmó de manera categórica al Financial Times que él toma todas las decisiones sobre el conflicto; tras una tensa llamada telefónica, Tel Aviv aceptó aplazar los bombardeos para salvaguardar el pacto de paz.

La diplomacia de la Unión Americana ejerció su máxima capacidad de influencia geopolítica para contener el estallido de una guerra abierta en el Mediterráneo Oriental y preservar el progreso de sus negociaciones energéticas y de seguridad con el golfo Pérsico. La intervención directa del Ejecutivo estadounidense impuso una tregua temporal en las salas del Estado Mayor israelí, condicionando la vigencia de la alianza estratégica bilateral a la subordinación de los planes de contingencia militar de Tel Aviv a las prioridades políticas de la Casa Blanca.

Declaraciones de Donald Trump al Financial Times

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, fijó una postura de control absoluto sobre la conducción de la política exterior aliada. En una entrevista concedida al periódico británico Financial Times, el mandatario norteamericano advirtió que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, carece de margen de maniobra y no tiene más opción que acatar los términos del tratado que Washington diseña con las autoridades de Irán.

​Al ser cuestionado sobre las amenazas de represalia emitidas por el gabinete hebreo tras el lanzamiento de misiles balísticos iraníes, el presidente estadounidense manifestó:

La llamada telefónica y la aceptación forzada de Tel Aviv

La determinación de la Casa Blanca se tradujo de forma inmediata en un contacto de alto nivel entre ambos jefes de Estado. Reportes de inteligencia filtrados a la agencia de noticias Axios por parte de un funcionario de la administración de Washington con conocimiento directo de las conversaciones, confirmaron que el presidente Trump entabló una comunicación telefónica con el primer ministro israelí para exigirle detener los bombardeos. Durante el enlace, el mandatario norteamericano argumentó que las fuerzas armadas han cumplido tres meses en operaciones bélicas y que es momento de concluir el conflicto.

​Los informes diplomáticos señalan que, aunque el líder israelí mostró una fuerte resistencia inicial debido a la presión de sus ministros de coalición, finalmente terminó por acceder a una postergación de las hostilidades. El oficial estadounidense detalló que Netanyahu «pseudo-aceptó» retrasar temporalmente el contragolpe contra territorio persa, permitiendo a los mediadores internacionales ganar un margen de tiempo crítico bajo la premisa de que no se registrará una incursión aérea israelí de carácter inminente.

​Esta contención política se materializó a pesar de los discursos radicales emitidos al interior de Israel, donde ministros del gabinete como Itamar Ben Gvir exigían en plataformas digitales que la capital de Irán ardiera durante la noche. Las defensas aéreas hebreas ratificaron que todas las alertas antiaéreas se activaron a las 22:00 hora local tras la detección de las oleadas de proyectiles iraníes, los cuales fueron interceptados en su totalidad por los sistemas de protección sin que causaran daños materiales o pérdidas humanas que justificaran, a los ojos de la Casa Blanca, el fracaso definitivo del acuerdo de paz.