Este sábado por la tarde se dio a conocer el asesinato del periodista colombiano Cristian Herrera Nariño, quien fue ejecutado a tiros en un barrio de la ciudad de Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander. El comunicador era un reconocido defensor de los derechos humanos y se desempeñaba como corresponsal regional de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP).
Desde su posición en la FLIP, Herrera Nariño documentaba y reportaba las agresiones contra los comunicadores y evaluaba el estado de la libertad de prensa en esta zona fronteriza. De manera paralela, realizaba investigaciones periodísticas sobre corrupción institucional, conflicto armado, crimen organizado y complejas problemáticas de orden público local. Debido a su labor, el periodista ya había recibido severas amenazas de muerte en el pasado, una situación de riesgo que previamente lo obligó a exiliarse en Chile. Pese a que contaba con un esquema oficial de protección, las medidas de seguridad resultaron insuficientes para frenar el ataque armado.
Ante el trágico acontecimiento, la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la propia FLIP y diversas organizaciones internacionales condenaron enérgicamente el crimen y exigieron justicia. Con el homicidio de Cristian Herrera, la cifra histórica asciende a 171 periodistas asesinados en Colombia por motivos vinculados a su oficio desde el año 1977.







