​La delegación mexicana de boxeo vivió una auténtica pesadilla sobre el cuadrilátero del Aichi Sky Expo en Tokoname, Japón. Lo que prometía ser una jornada histórica de gloria internacional se transformó en un colapso absoluto para los pugilistas aztecas, quienes sufrieron dolorosos reveses en sus respectivas contiendas. La afición nipona fue testigo de una de las jornadas más complicadas en tiempos recientes para el boxeo tricolor en territorio oriental, dejando un balance de títulos perdidos y aspiraciones mundialistas seriamente dañadas.

​La derrota más estrepitosa de la cartelera la protagonizó Luis «Pantera» Nery, quien fue completamente borrado del mapa por el filipino John Riel Casimero, cayendo por nocaut técnico en apenas el cuarto asalto. El ensenadense, que ya había encendido las alarmas al llegar tres libras por encima del peso pactado en la báscula, visitó la lona de forma dramática en seis ocasiones a lo largo del breve combate, tres de ellas en el mismo primer round. El terrible castigo culminó en los primeros segundos del cuarto episodio tras un fulminante gancho de izquierda a la sien que obligó al réferi a detener el combate, dejando el futuro boxístico del tijuanense en una posición sumamente vulnerable.

​Por su parte, el guerrerense Willibaldo García cedió su corona mundial de peso supermosca de la FIB al caer por decisión mayoritaria ante el experimentado australiano Andrew Moloney. En un choque de alta intensidad y constante intercambio, el empuje inicial de García fue contenido por el boxeo en reversa y el efectivo contragolpe de Moloney a media distancia. Al término de los doce intensos asaltos, los jueces entregaron tarjetas de 115-113, 115-113 y un empate de 114-114, completando así el emotivo regreso al trono del peleador de Oceanía y destronando al guerrerense en suelo nipón.

​La noche trágica comenzó a fraguarse con la participación de René Calixto, quien no pudo descifrar la estrategia del campeón Masamichi Yabuki y cayó por decisión unánime, fallando en su intento por conquistar el título mundial mosca de la FIB. Yabuki impuso condiciones desde el campanazo inicial con una ofensiva explosiva que neutralizó el planteamiento del mexicano, dominando el ritmo del combate de principio a fin. Con este triple tropiezo, el pugilismo mexicano regresa a casa con las manos vacías y la tarea urgente de reestructurar los caminos de sus tres representantes tras el duro golpe recibido en el Lejano Oriente.