El Departamento de Agricultura estadounidense calificó el hallazgo como una amenaza grave para la ganadería; estiman pérdidas potenciales por mil 800 millones de dólares en Texas si el parásito cruza los límites binacionales.
Las agencias encargadas de la inspección sanitaria y de fronteras de los Estados Unidos de América y de los Estados Unidos Mexicanos activaron los protocolos de vigilancia epidemiológica de nivel de seguridad máxima tras confirmarse la dispersión geográfica de un parásito hematófago en la franja norte del país. La localización del vector de infección modifica los mapas de riesgo de las dependencias agropecuarias, las cuales mantenían un esquema de monitoreo continuo desde el inicio del brote en el istmo centromexicano.
Confirmación del brote en Coahuila y cercanía fronteriza De acuerdo con los informes epidemiológicos y las declaraciones de prensa emitidas por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) este martes 2 de junio del año 2026, se validó en laboratorio la presencia del gusano barrenador en el territorio del estado de Coahuila. El análisis técnico confirmó el contagio en una cabra de cinco años de edad, localizada en un predio rural ubicado a una distancia menor a los 40 kilómetros de la línea divisoria binacional.
La titular de la Secretaría de Agricultura estadounidense, Brooke Rollins, detalló ante periodistas e inspectores zoosanitarios que este espécimen representa el foco de infección activo más cercano a la frontera norteamericana registrado durante la actual oleada epidémica. Respecto a la magnitud del riesgo sanitario para las cadenas de suministro de carne, la funcionaria Rollins manifestó textualmente:
«No hay duda de que se trata de una amenaza muy, muy grave para nuestro ganado».
El caso reportado en Coahuila ocurre de forma consecutiva a la alerta del pasado viernes, fecha en la que el USDA notificó la detección del parásito en una oveja joven en una zona de pastoreo ubicada a menos de 50 kilómetros de la frontera común.
Proyecciones de pérdidas económicas e infecciones humanas Los comisiones de veterinarios e ingenieros zootecnistas explicaron que las larvas de la mosca del gusano barrenador anidan e infectan las heridas de animales de sangre caliente, alimentándose de los tejidos vivos del huésped y provocando su deceso en caso de omitirse la aplicación de tratamientos farmacológicos. Los análisis de proyección financiera presentados por el USDA señalan que una eventual dispersión de la plaga generaría pérdidas económicas calculadas en 1,800 millones de dólares únicamente en el estado de Texas, impactando los precios de la carne de res en los mercados al por menor debido a la contracción forzada de la oferta ganadera.
Asimismo, los reportes médicos gubernamentales confirmaron que la miasis por gusano barrenador posee características de zoonosis, afectando a la población civil que presente lesiones o cortes expuestos en la piel. Las secretarías de salud de la región informaron que en territorio mexicano se mantienen 27 casos activos de miasis en seres humanos, identificándose uno de los focos de atención clínica en la periferia de la Ciudad de México, por lo que se mantienen los cercos cuarentenarios y las campañas de erradicación mediante la liberación de insectos estériles.






