El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, endureció las demandas de su administración respecto a las negociaciones con Teherán. A través de un mensaje directo, el mandatario exigió que el uranio enriquecido en posesión de la República Islámica sea procesado de manera inmediata bajo estricta supervisión internacional.
Trump fue categórico al establecer el destino que debe tener el material reactivo para garantizar la seguridad global:
«El uranio enriquecido (¡polvo nuclear!) será entregado inmediatamente a Estados Unidos para su repatriación y destrucción o, preferiblemente, en coordinación con la República Islámica de Irán, destruido in situ o en otro lugar aceptable, con la Comisión de Energía Atómica, o su equivalente, como testigo de este proceso. ¡Gracias por su atención a este asunto!».
Esta declaración ocurre tras su llamada bilateral con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, alineando la postura de la Casa Blanca con la exigencia de desmantelar por completo las capacidades de enriquecimiento de Irán como condición innegociable antes de proceder a la firma final del acuerdo de paz y el desbloqueo del Estrecho de Ormuz.









