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El fútbol contuvo el aliento en el minuto 73 de un electrizante ida y vuelta entre el Inter Miami y el Philadelphia Union. Lionel Messi, con la mirada fija en el césped y una mano preocupante en la parte posterior de su pierna, pidió su sustitución inmediata y caminó en silencio hacia el túnel, dejando al mundo en vilo de cara a la Copa del Mundo. Su equipo supo sobreponerse al impacto emocional de perder a su líder y terminó sellando un épico e histórico triunfo por 6-4, impulsado por el instinto goleador de Luis Suárez, quien completó su ‘hat-trick’, y la garra de Rodrigo De Paul en la agonía del encuentro.

La incertidumbre se instaló de inmediato en el entorno de la selección argentina, que ve cómo la historia parece repetirse tras los fantasmas de la inflamación del tendón de Aquiles que amenazó al capitán en la edición mundialista anterior. El Inter Miami optó por el hermetismo y no entregó un parte médico definitivo, aunque el timonel Guillermo Hoyos actuó como un bálsamo de tranquilidad ante los medios al restarle dramatismo a la situación. El astro tiene por delante un receso liguero de seis semanas para recuperarse y unirse a una concentración albiceleste que cruza los dedos para que todo quede en un simple susto.

El camino hacia la defensa del trono mundial se encuentra a la vuelta de la esquina y el margen de error es mínimo para el combinado que dirige el destino del fútbol global. Argentina, cabeza del grupo que comparte junto a Argelia, Austria y Jordania, iniciará la travesía el 16 de junio en Kansas City frente al cuadro africano. Antes de ese pitazo inicial, el plantel tiene agendadas dos paradas estratégicas en imponentes escenarios del fútbol americano universitario: una batalla contra Honduras el 6 de junio en el Kyle Field de Texas y el examen final ante Islandia el 9 de junio en Auburn.

A las puertas de un nuevo reto veraniego, el peso de las ilusiones argentinas descansa sobre los hombros de un Messi de 38 años que atraviesa un estado de gracia futbolística descomunal. El dos veces MVP consecutivo de la MLS venía destrozando las redes con cinco goles y siete asistencias en sus últimas cinco presentaciones, alcanzando la madurez justa en el momento idóneo. Con 116 gritos sagrados en 198 partidos internacionales, la leyenda viviente sabe que su presencia física es el motor indispensable para que el sueño del bicampeonato se mantenga intacto.