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El líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, se mantiene bajo un estricto esquema de seguridad tras resultar herido en ofensivas de Estados Unidos e Israel durante la Operación Furia Épica. Este aislamiento ha comenzado a ralentizar de forma crítica las negociaciones de paz impulsadas por la administración de Donald Trump.

De acuerdo con reportes de la cadena CBS, que citan a altos funcionarios de inteligencia estadounidense, la comunicación del líder iraní depende exclusivamente de una rudimentaria pero segura red de mensajeros físicos. Este mecanismo fue diseñado para ocultar su paradero —el cual es desconocido incluso para miembros de alto nivel de su propio gobierno—, pero ha generado una latencia considerable en la toma de decisiones.

Cuando Washington remite los detalles de un posible acuerdo para desbloquear el Estrecho de Ormuz, la información tarda días en llegar a Jameneí y, a menudo, es recibida ya desactualizada. Esta brecha en la comunicación explica por qué algunos negociadores en Teherán afirman que el líder supremo dio luz verde al marco general del borrador, mientras que otros funcionarios internos siguen paralizados a la espera de instrucciones específicas.