Las brigadas de salvamento recuperaron decenas de cuerpos tras el siniestro en el yacimiento de Liushenyu; las autoridades de Pekín ordenaron la detención de un directivo de la firma propietaria y el despliegue del gabinete federal.
Pekín. El Gobierno de la República Popular China, a través de los canales de difusión de la cadena de televisión estatal CCTV y la agencia oficial de noticias Xinhua, notificó una severa actualización en el balance de daños humanos derivado del siniestro industrial registrado en el norte-centro del país. Las labores de remoción de tierra y exploración subterránea confirmaron un incremento exponencial en el número de decesos localizados en los túneles de extracción.
Cronología del siniestro y progresión del saldo fatal La detonación masiva provocada por una acumulación de gas se suscitó originalmente a las 19:29 hora local del pasado viernes (11:29 GMT) al interior de la mina de carbón Liushenyu. El complejo minero se localiza geográficamente en el distrito de Qinyuan, perteneciente a la jurisdicción de la localidad de Changzhi, en la provincia de Shanxi. Los registros de asistencia laboral confirmaron que un total de 247 operarios se encontraban desahogando turnos en las galerías subterráneas al momento en que ocurrió la explosión.
La cifra de víctimas mortales experimentó una escalada crítica a lo largo de las jornadas de búsqueda. Durante el primer reporte oficial de la mañana del sábado, los cuerpos de protección civil reportaron el rescate de 8 personas fallecidas, la evacuación con vida de 201 mineros y la permanencia de 38 trabajadores atrapados bajo tierra. Sin embargo, con el acceso de las cuadrillas a los niveles inferiores del yacimiento, el saldo de fallecidos fue elevado primero a más de 50, posteriormente a 82, hasta fijar el balance provisional en al menos 90 trabajadores muertos.
Instrucciones del Ejecutivo y depuración de responsabilidades Tras la confirmación de la magnitud de la tragedia, el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, emitió una orden extraordinaria dirigida a los tres niveles de gobierno para intensificar las tareas de localización en los frentes de carbón restantes, asegurar la atención médica especializada a los heridos y proceder con el esclarecimiento técnico de las causas. Para coordinar el centro de mando en el terreno, el viceprimer ministro Zhang Guoqing se desplazó de forma inmediata a la provincia de Shanxi para supervisar la logística de rescate y la contención de daños.
De manera paralela, la agencia Xinhua notificó que un alto directivo responsable de la empresa propietaria de la explotación minera de Liushenyu quedó «bajo estricto control de las autoridades» policiales. Este movimiento ministerial marca el inicio de los procedimientos judiciales para deslindar responsabilidades penales por presuntas negligencias en los sistemas de ventilación y detección de gases. El sector minero chino, indispensable para proveer el carbón que genera cerca del 60% de la energía eléctrica de la nación asiática, mantiene una estrecha vigilancia perimetral por parte de los inspectores federales durante este año 2026 debido al histórico de siniestralidad de la industria.









