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El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) anunció este viernes una nueva directriz migratoria que obligará a los solicitantes de la residencia permanente (tarjeta verde) a realizar todo su proceso legal desde el extranjero, salvo en circunstancias excepcionales.

De acuerdo con el comunicado oficial, la medida busca erradicar las lagunas legales del sistema actual y reducir las tareas operativas de localización y deportación de aquellos extranjeros que deciden permanecer ilegalmente en la Unión Americana tras habérseles denegado la residencia.

Bajo esta estricta política, quienes se encuentren en territorio estadounidense bajo el amparo de visas temporales de no inmigrante —como las categorías de turismo o negocios (B-1/B-2), estudios académicos (F-1/M-1) o empleo especializado y agrícola (H-1B, H-2A y H-2B)— y deseen cambiar su estatus a residente permanente, deberán abandonar obligatoriamente el país y concluir el trámite ante el consulado de su lugar de origen. Con esto, el DHS endurece las reglas de ajuste de estatus para los no inmigrantes.