El general Dagvin Anderson, comandante del Comando África de Estados Unidos (AFRICOM), reveló un preocupante panorama sobre la expansión global del crimen organizado mexicano, vinculando directamente a organizaciones como el Cártel de Sinaloa con actividades de narcotráfico, producción de sustancias y financiamiento de grupos terroristas en territorio africano.
De acuerdo con el alto mando militar, operaciones de inteligencia compartidas con naciones aliadas permitieron que las autoridades de España lograran la histórica interceptación de 35 toneladas de cocaína provenientes de Sudamérica. El cargamento, con un valor estimado en el mercado negro de mil millones de dólares, transitaba por la costa oeste de África y representa el mayor decomiso de este tipo en la historia. Anderson advirtió la existencia de una relación simbiótica en estas rutas, donde facciones terroristas locales cobran cuotas por facilitar el tránsito de los cargamentos, fondos que a su vez terminan financiando tanto células radicales en África como a los propios cárteles en el hemisferio occidental.
Instalación de narcolaboratorios en Sudáfrica
La advertencia de AFRICOM no se limita al uso del continente africano como una zona de paso o trampolín. El general Anderson destacó que la presencia criminal mexicana ha evolucionado hacia la manufactura directa de estupefacientes en la región durante los últimos dos años.
«En los últimos 18 a 24 meses hemos alertado a naciones aliadas sobre actividades de narcotráfico. En este tiempo, 11 de los 12 laboratorios de drogas interceptados han tenido presencia de miembros de cárteles mexicanos en el lugar, incluyendo el laboratorio de drogas más grande desmantelado en Sudáfrica, donde operaban miembros del Cártel de Sinaloa», detalló.
El jefe militar explicó que el destino principal de estas drogas producidas y traficadas en África es el abastecimiento de los mercados de Europa y Medio Oriente. Sin embargo, alertó que las organizaciones criminales están utilizando una ruta de retorno hacia el norte para reintroducir los estupefacientes a los Estados Unidos, recurriendo a este circuito transatlántico como una alternativa logística ante el incremento de la vigilancia y la presión tecnológica implementada en la frontera sur estadounidense.









