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El mandatario de los Estados Unidos aseveró que una intervención no será necesaria debido a la profunda crisis interna y la pérdida de control gubernamental en La Habana.

Washington. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, descartó de manera pública la implementación de un despliegue militar o una escalada de hostilidades contra la República de Cuba. El pronunciamiento se registró al pie del avión presidencial, luego de que se hiciera oficial un dictamen judicial que acusa formalmente al exlíder cubano, Raúl Castro Ruz.

Evaluación de la crisis interna en la isla Al ser cuestionado por periodistas sobre la posibilidad de que la imputación penal detone un incremento en las tensiones bilaterales o requiera de una respuesta táctica de mayor envergadura, el jefe de la Casa Blanca respondió de forma negativa. De acuerdo con el diagnóstico presentado por el mandatario republicano, las condiciones institucionales y operativas dentro del territorio cubano se encuentran en un estado crítico que vuelve innecesaria una presión armada directa.

Política exterior y balances regionales La acusación penal contra Raúl Castro se suscita en una semana de alta complejidad para el Departamento de Estado de los Estados Unidos, el cual lidia simultáneamente con un frágil cese al fuego en Irán y el reciente blindaje parlamentario dictado por el Senado de la República para limitar operaciones bélicas en Oriente Medio.

A diferencia de la estrategia desplegada en el golfo Pérsico, la administración de Donald Trump ha optado por mantener un enfoque de contención y aislamiento diplomático en el caso del Caribe americano. La Casa Blanca reiteró que el objetivo central de sus agencias de inteligencia y justicia penal es dar seguimiento a las causas de violaciones a los derechos humanos y redes transnacionales, supeditando cualquier acción posterior a la evolución de los acontecimientos políticos internos de La Habana.